
Parece Nabokov persiguiendo Lolitas, pero es Sánchez Dragó
presumiendo de pederasta.
Si Esperanza Aguirre así lo prefiere, se lo podemos decir con
música: Equiparar a un maestro indiscutible de la literatura univer-
sal con un juntaletras histriónico, equivale a comparar a Bob Dylan
con Melendi. (Y nos quedamos extraordinariamente cortos).
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